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Entrevista en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona: “La vocación es lo que te permite proteger a tus pacientes”

Dr. Salvador Esquena: “La vocación es lo que te permite proteger a tus pacientes”

Enlace: entrevista

Es bien sabido que la Medicina es vocacional. Sin embargo, las circunstancias laborales y personales que rodean a los médicos pueden provocar que la vocación quede en un segundo plano y afloren conductas que pueden afectar de forma negativa a los pacientes. Da fe el Dr. Salvador Esquena en su primer libro En la piel del paciente (ARA Libros). Sus años ejerciendo como cirujano oncológico le han permitido realizar un retrato cuidadoso de cinco tipos de médicos muy comunes hoy en día, realizando un ejercicio de autocrítica.

Por qué decidiste escribir En la piel del paciente?

La idea de hacer el libro salió de la necesidad de hacer una autocrítica, después de algunos años ejerciendo y ver algunas actitudes y conductas que deberíamos mejorar.

¿Qué críticas has recibido por parte de tus colegas?

De entrada les ha sorprendido y me han dicho que era un libro valiente porque los médicos a veces somos poco tolerantes a la autocrítica. Sin embargo, las críticas de médicos que se le han leído, no sólo de amigos, son positivas y creen que ésta era una reflexión necesaria. De momento, no he encontrado a nadie que me haya atacado directamente por lo que he escrito.

¿Por qué decidiste ser médico?

La medicina es muy vocacional y el denominador común de las personas que quiere dedicarse es esa sensación de protección a las demás personas. En mi familia existen antecedentes de médicos, pero probablemente la vocación de ayuda es la que lleva a la gran mayoría de estudiantes a estudiar Medicina ya querer ser médicos.

En el libro describes diferentes tipos de médicos, como el deshumanizado o el quemado, ¿cómo afronta el paciente encontrarse ante un profesional así?

Además de ser una autocrítica, el libro también quiere explicar a los pacientes las circunstancias de la Medicina y por qué pueden encontrarse con un médico que les trata con una frialdad terrible o con un cinismo muy poco recomendable. Sin embargo, por mucho que haya causas que puedan explicar por qué un médico pueda ser alguien muy deshumanizado o alguien que prácticamente ni te mire ni tenga interés por tu caso, la reflexión es que esto no puede ser así. Los médicos no podemos adoptar estas actitudes.

¿Eres optimista y crees que las próximas generaciones de médicos serán más humanos o estarán menos quemados?

Desde el punto de vista del médico quemado, no soy demasiado optimista. Ningún gobierno de ningún color se ha preocupado en lo más mínimo por el aumento exponencial de casos de médicos quemados. Me gustaría ser optimista, pero soy realista y no sé si va a haber una mejora en este sentido. Desde el punto de vista del médico deshumanizado, tengo un doble sentimiento. Por un lado pienso que la mayoría de estudiantes que quieren hacer Medicina tienen esa sensación de protección a los demás y por tanto, la parte más humana y empática desarrollada. Por otra parte, pienso que la selección de estudiantes para realizar la carrera se rige exclusivamente por unas notas y unos exámenes de conocimientos y que probablemente, a una persona con una capacidad importantísima de estudiar y de tirar los exámenes adelante, no se le hace una evaluación de esta parte humana, empática y humanística. Esto es muy importante en Medicina y debe potenciarse durante la carrera.

¿Además de concienciar a los estudiantes de Medicina, también hay que fomentar las habilidades comunicativas entre los profesionales?

Los propios médicos debemos ser conscientes de que no es suficiente con ser un gran técnico, un gran diagnosticador o un cirujano maravilloso, sino que esta parte humana forma parte del acto médico y es imprescindible. Si tenemos los recursos, es estupendo, pero hay mucha gente que no tenemos ni nuestra capacidad empática ni las habilidades comunicativas desarrolladas. Debemos ser conscientes y debemos ser lo posible por trabajarlas porque si no, nuestro acto médico no es completo y el paciente lo sufre.

En el libro también hablas de la introducción de las nuevas tecnologías, ¿cómo crees que influyen en su relación con el paciente?

Las nuevas tecnologías nos han ayudado mucho a la hora de agilizar datos, pero también pueden hacer que se pierdan aspectos clásicos de la Medicina, como escuchar al paciente, mirarlo a los ojos, explorarlo, etc. Aunque tenemos a nuestro alcance una serie de tecnologías jamás soñadas, pueden provocar que nuestra relación con el paciente se deshumanice aún más.

¿Y en el rol del paciente?

Hay un alcance de información bestial en la red. Los pacientes se informan y vienen a la consulta con un pliego de hojas de Google, pensando que prácticamente saben más que tú. Esta situación debemos intentar gestionarla con la máxima mano izquierda posible porque, dependiendo de la actitud del paciente, los médicos pueden sentirse increpados. Muchas veces no llevamos bien el hecho de que venga alguien y nos diga que ha leído mucho sobre su enfermedad. Sin embargo, esto no quiere decir que sepa porque una cosa es información y otra cosa es conocimiento y un exceso de información de un tema que no dominas acaba provocando desinformación. Es necesario que tengamos la paciencia suficiente para explicarle todo lo que ha visto en Internet y decirle exactamente qué es la realidad y qué no es. Esto, claro, requiere paciencia y tiempo y esto es, precisamente lo que no tenemos en nuestras consultas y lo que reivindicamos desde hace décadas.

Los médicos también tienen un puntito narcisista…

Todos quizás no, pero muchos médicos tenemos un punto de narcisismo. Yo soy el primero que hace autocrítica en ese sentido. El narcisismo en pequeñas dosis, en absoluto creo que sea negativo. Los médicos hacemos un trabajo que tiene sentido y que a veces es muy difícil, por eso cuando las cosas salen bien, quieres que te reconozcan el trabajo. El problema viene cuando el narcisismo se transforma en patológico y te encuentras con seres egoístas y creen que son el centro del universo. Desde el punto de vista del paciente, un narcisista desbocado prioriza sus necesidades por encima de las del paciente y lo convierte en un instrumento de promoción personal de sus intereses.

Al final de libro explicas que los médicos conocen su realidad cuando se convierten en pacientes, ¿hay que llegar hasta este punto para cambiar las cosas?

Debería haber otras maneras. Para escribir el capítulo del médico enfermo he hablado con muchos médicos y todos ellos eran muy buenos médicos, muy preocupados por sus pacientes. Todos ellos me han dicho que alguna actitud sí han cambiado. Han visto la Medicina desde una perspectiva que nunca habían visto. No deberíamos ponernos enfermos para ponernos en el rol del paciente y darnos cuenta de que hay algo que no funciona o alguna actitud que deberíamos cambiar o corregir antes. Ésta es una de las reflexiones más importantes.

¿Qué consejos le darías a un médico joven para no caer en alguno de los perfiles que describes?

Ya me gustaría dar consejos sabios a un médico joven, pero teóricamente la vocación del médico es el motor de nuestro funcionamiento. Es una vocación que puede verse minada durante los años de ejercicio por muchos factores, pero probablemente si la mantienes y soportas los ataques que puedes recibir, esta vocación te permitirá siempre proteger a tus pacientes.

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